En el siglo XVII ya funcionaban en Europa y por supuesto en España las tarjetas de crédito; mientras en EE.UU. los indígenas, quiero decir,  los famosos indios de las praderas del Oeste hacían sus correrías tras las cacerías de los bisontes. Tarjeta de crédito

El vocablo tarjeta, procede del latín  targia, y éste del antónimo nórdico targa y simplificando TARJA. La "Tarja" aparece en el año 1605 y tiene un cometido importante en las funciones mercantiles, de época , en apoyo de todo aquel que desconocía las matemáticas, por no usar el término de analfabetos, ya que como veremos utilizaban perfectamente la inteligencia. La "Tarja" consistía en una caña o palo partido longitudinalmente por medio, con encaje a los extremos, para ir marcando lo que se saca o compra fiado, haciendo una muesca; la mitad del listón conserva, el que compra y la otra el que vende; y al tiempo de ajustar la cuenta las confrontaban y comprobaban la veracidad "contable".  Cada peso o medida, tenía su correspondiente muesca en relación a lo comprado, cuyo pago se realizaba a una fecha determinada; recogida de cosecha, etc.

 

Cuando se pagaba la deuda,  colocaban una línea recta en cada una de las "Tarjas" y comenzaban la utilización de la cuenta con saldo cero. En la zona de la montaña utilizaban más los palos redondos, y en la cuenca del Ebro o cualquier otro lugar donde hubiese cañares, utilizaban cañas gruesas para realizar las señales o muescas en ambas "cuentas".  Este sistema de anacronismo, no es tal, si observamos el método de exactitud entre las partes objeto de una compra-venta aplazada mediante la utilización de un palo o una caña, sustituyendo a las incipientes libretas, que siguen utilizando en determinados comercios minoritarios, sobre todo joyerías, con clientes de confianza (como se dice, "de toda la vida". 

Las "Tarjas" las he llegado a ver en una panadería de Tauste, y ciertamente es una reliquia real y mercantil que dejó de usarse a principios del siglo XX, cuando los agricultores llevaban el trigo molido a las panaderías y a cambio les entregaban el pan, cobrándoles el valor del trabajo, si bien es cierto que no había tantas muescas como podemos imaginarnos, ya que los panes los conservaban en tinajas de forma perfecta, y consecuentemente el pan lo compraban una sola vez al mes.

Ahora, y en estos tiempos húbiéramos hecho cortos con un "cañar completo" para cada familia. Las "Tarjas" hoy tarjetas de crédito han ayudado a provocar la inflación en el seno familiar, ya que pueden ser operativo a débito o crédito, y por desgracia han existido tarjetas para el  padre, la madre ... y el Espíritu Santo, que por cierto no ha hecho ningún milagro y han causado más adeudo a nivel familiar.

Hasta otra ocasión, os deseo SALUD, PAZ Y TRABAJO..... para los parados sobre todo.