Diógenes es el sabio cínico más cautivante, al punto que su figura se ha convertido en una leyenda. Vivía en un tonel. Su aspecto era descuidado y su estilo burlón.

Por cuestiones económicas fue desterrado de su ciudad natal Sínope, (año 413 a.C.) hecho que tomó con cierta ironía: «Ellos me condenan a irme y yo los condeno a quedarse.» Fue así que anduvo por Esparta, Corinto y Atenas. Cuentan que un día, viendo que un muchacho tomaba agua con las manos, comprendió que no necesitaba su jarro y lo arrojó lejos.

En otra ocasión, cuando estaba en Corinto, el mismísimo Alejandro Magno se le acercó y le preguntó: «¿Hay algo que pueda hacer por ti?», a lo cual Diógenes le respondió: «Sí, correrte. Me estás tapando el sol.»  En una oportunidad salió a una plaza de Atenas en pleno día portando una lámpara. Mientras caminaba decía: «Busco a un hombre.» «La ciudad está llena de hombres», le dijeron. A lo que él respondió: «Busco a un hombre de verdad, uno que viva por sí mismo [no un indiferenciado miembro del rebaño].»

Una vez, al ver cómo unos clérigos llevaban detenido a un sacristán que había robado un copón, exclamó: «Los grandes ladrones han apresado al pequeño.»  Y yo me pregunto: ¿Somos miembros del rebaño que menciona Diógenes? ¿Adonde están los hombres de verdad? O somos presas de los grandes ladrones  (no clérigos como dice Diógenes)  de guante blanco que nos han arruinado la inercia económica de España, y se esconden detrás de cargos “inmunes” y de nombres aparentemente intocables, o habrá que decirles que eres tan ladrón. que por quitarme me quitas el sol. ¿O tal vez habrá que hacer como Diógenes? Y salir con un candil especial que distinga al hombre digno de respeto por su honradez y despreciar al indigno por irresponsable y ladrón. No encontraremos la solución, porque las personas digna y responsable, que a Dios gracias las hay en abundancia, pasan por desapercibidas en la vida haciendo el bien social en silencio. 

Paz y Salud, os desea

 

Fernando Bermúdez Cristóbal.