NOCTURNO I

No andes poeta

buscando de noche

por la senda perdida

los furtivos besos.

 

La luna no vertía allí

ni un solo rayo.

Más, te encontré recostada

en el tronco del hayedo.

 

 

Temblablas y eras mía...

temblabas y eras más mía,

bajo el follaje espeso...

Una errante luciérnaga

alumbró nuestro beso,

al contacto furtivo

de tus labios de seda..

 

La selva negra y mística

fué cámara sombría....

en aquel sitio el musgo

tiene olor de reseda...

filtró luz por las ramas

cual si llegara el día,

entre las nieblas pálidas

la luna aparecía.

 

No te vayas poeta

por la senda perdida,

susúrrame al oído

tus cantos de amor

y llena mi cuerpo

 

de tus furtivos besos..