Publicado en el diario "Equipo" el 20 de Abril de 2005

Con motivo del peregrinaje participativo en el Año Jubilar del centenario de la coronación de la Virgen del Pilar, el día 3 de octubre del 2004, a las siete en punto de la mañana, apareció toda engalanada en el Pórtico de la Iglesia de San Felipe de Zaragoza, la Reina y Señora de la Villa de Tauste. ¡La Virgen de Sancho Abarca!

Pero los corazones encendidos de los cientos de taustanos y amantes de la Virgen que se habían desplazado desde Tauste comenzaron a corear vivas y salutaciones. Se oyó el tamboril y seguidamente las dulzainas. Al unísono de la marcha, los custodios de la peana de la Virgen, sus danzantes, protegían a la Madre del Cielo y en compañía de todos sus hijos iniciamos el peregrinar por la calle Fuenclara. Era noche apacible. Domingo. Sólo se oían cánticos leves y oraciones. La gente descansaba en sus domicilios a excepción de algún noctámbulo perdido.

Don Mariano de Cavia, insigne escritor y periodista aragonés, hubiese escrito en su crónica diaria: "Los taustanos y su Virgen traen a Zaragoza aromas de fe y fraternidad". La procesión está en plena Calle Alfonso. Hay solemnidad. Se oye únicamente el tamboril. De vez en cuando la dulzaina tenor entona la melodía y le dobla el bajo. La conjunción es armoniosa y emocionante. Se canta 'Amorosa y dulce madre'. Los Avesmaría se pronuncian en constante oración. El vello se me eriza. Estoy sumamente embelesado.

Nuestra Madre de Sancho Abarca está acompañada con un cortejo de hijos y fieles entregados totalmente a su Madre. En esos momentos y más que nunca me siento orgulloso de ser taustano. Nos aproximamos a la Plaza del Pilar y empieza a despertar el alba. Las primeras luces nos dejan sobrecogidos. Todos los peregrinos nos percatamos de que estamos recorriendo con nuestra Virgen la plazas de las catedrales de Zaragoza. Cuna y esplendor de la Fe Mariana de España, hispanoamérica y del mundo. Nos embarga la felicidad. Somos conscientes de que es un momento histórico para nosotros y nuestra fe. Se canta y se reza tenuemente. Las gargantas están atenazadas por la emoción. Son momentos súmamente solemnes.

Estamos en el corazón de Aragón y en el corazón de la Fe Mariana del Mundo. Nos impresiona el monumental entorno. Se extienden por toda la plaza los acordes de los dulzaineros. La procesión está muy próxima para entrar en la Basílica y noto que falta algo. Sí, faltan nuestros vivas a la Virgen. Y se oye el primero. ¡Viva la Virgen de Sancho Abarca! Es una voz recia, potente, que sesga la Plaza del Pilar y sube camino del Cielo. Le contestamos cientos de voces con nuestros ¡Vivas! Cuando la peana de la Virgen de Sancho Abarca entra por el umbral de la Basílica se oye otro ¡Viva la Virgen de Sancho Abarca! Tauste acababa de conquistar con amor y exquisitez espiritual la Cuna y esplendor de la Fe Mariana del Mundo.

Dentro de la Basílica del Pilar, y una vez repuestos de nuestras íntimas emociones, como así lo manifestábamos de unos a otros, nos recibió una representación del cabildo. La imagen de Nuestra Virgen fue situada en el altar mayor del templo. Y se le cantó, ya con tranquilidad 'Amorosa y dulce madre'. La jornada mariana transcurrió emotivamente.

A las doce del mediodía, se celebró la misa del peregrino por el canónigo Humbría. Estuvo muy acertado en su homilía y besó el manto de Nuestra Virgen ae Sancho Abarca en nombre de todas las personas con Fe, lo que produjo una salva de aplausos pues a esa misa se habían incorporado muchos taustanos residentes en Zaragoza y el Pilar estaba a rebosar. Al finalizar la misa, la imagen de Nuestra Virgen se trasladó a otro retablo lateral, próximo al mayor, y allí se le cantaron varios gozos.

Durante toda la tarde, Nuestra Virgen fue muy contemplada y tuvo un protagonismo muy singular, pues María estuvo doblemente representada y visitada. Virgen María de Sancho Abarca sigue protegiendo al pueblo de Tauste como lo has hecho hasta ahora, para que en los albores de la vida ahora y siempre existan aromas de fe y fraternidad en torno a tu imagen. La peregrinación estuvo bien pergeñada y organizada, tanto por los sacerdotes como por la esclavitud de la Virgen, camareras, esclavo mayor, organizadores y público en general.

Enhorabuena a todos ya que fue una jornada de Fe Mariana inolvidable.