EL AMANCER (CRESCENDO II)

Blando céfiro mueva sus alas

empapadas de fresco rocío..

de la noche el alcázar sombrío

dulce alondra se atreve a turbar..

 

¿Quién eres tú viento?

Que viene acaso a molestar

el lecho de mi amor turbando

mis pensamientos ocultos.

 

Las estrellas, cual sueños, se borran..

Sólo brilla magnífica una...

¡Es el astro del alba! La Luna

Ya desciende, durmiéndose al mar.

 

Luna y Mar, amantes en la soledad.

¿Y mi amante dónde está?

¿Acaso la habéis ocultado entre la luna

y el mar? Siendo cómplice el amanecer.

 

Amanece, en la raya del cielo

luce trémula cinta de plata trocada

en fulgentes escarlatas, esclarece

la bóveda azul; y montañas, selvas,

ríos ; y del campo arañando voy

la mágica alfombra, buscando

el tul que cubría la figura efímera

desvanecida en mis sueños.

 

Es de día. Los pájaros saludan

como arpas sonoras a las cúspides

doradas y las hojas verdes  de los

árboles muestran su intenso arrebol.

 

El Sol, sonríe a la vida, y yo busco

en solitario, aquel sueño robado

por el silbar del viento, al cual no

encuentro . Pienso que acaso Venus

jugaba conmigo y mis sentimientos

quedaron dañados por un amor

 

enmascarado, que nunca existió.


 

NOCTURNO I

No andes poeta

buscando de noche

por la senda perdida

los furtivos besos.

 

La luna no vertía allí

ni un solo rayo.

Más, te encontré recostada

en el tronco del hayedo.

 

 

Temblablas y eras mía...

temblabas y eras más mía,

bajo el follaje espeso...

Una errante luciérnaga

alumbró nuestro beso,

al contacto furtivo

de tus labios de seda..

 

La selva negra y mística

fué cámara sombría....

en aquel sitio el musgo

tiene olor de reseda...

filtró luz por las ramas

cual si llegara el día,

entre las nieblas pálidas

la luna aparecía.

 

No te vayas poeta

por la senda perdida,

susúrrame al oído

tus cantos de amor

y llena mi cuerpo

 

de tus furtivos besos..